Crónica del viaje en 400 palabras
Si tuviéramos que redactar todas las anécdotas, historias y experiencias vividas en París, harían falta muchas entradas como esta.Desde el momento en el que nos subimos al autobús hasta que regresamos a nuestras casas fuimos testigos de un cuento en el que nosotros éramos los autores, narradores y protagonistas.
En esta línea del texto se supondría que dijeramos que el viaje transcurrió con total normalidad. Lo cierto es que no fue así. Sin irnos más lejos, de no haber sido estupenda la colaboración de toda la directiva y de los padres de los jóvenes viajantes, quizá no estuviésemos redactando esta crónica sobre nuestro inmejorable viaje a París. Gracias a ellos pudimos “volar” y no quedarnos en tierra indignados.
Una vez llegado a París, con un cansancio terrible, “arrojamos” nuestras maletas al hotel, y sin apenas verlo, nos lanzamos a la conquista de Disneyland París. Sobre el parque, sobran las palabras para describir aquel paraíso hecho realidad. Tras estar tres días allí, nos despedimos de Mickey & cía. con un sabor de boca increíble y con muchas, muchas aventuras a la espalda.
La vida en París mejoró, aún más si cabe, la idea preconcebida que teníamos en mente meses atrás, cuando aún estábamos vendiendo mantecados, peluches y rosas, y nuestro viaje parecía hasta entonces un sueño inalcanzable. La mezcla del cachondeo, amig@s, París, discotecas y otras cosas (ejem) tuvieron como resultado una sensación de alucine nunca vista antes en nuestras vidas. Allí visitamos muchos lugares y locales, de donde podemos extraer una infinidad de anécdotas para contar en un futuro, pero sin duda sitios como la torre Eiffel, el barco por el Senna, las dicotecas, el hotel Savoy (en concreto la habitación 106), el metro, el restaurante o las interminables calles, marcaron plenamente nuestra estancia en suelo francés.

Lo único despreciable, y que quitaríamos de nuestra particular historia, fue la despedida. Para la inmensa mayoría fue la parte más dura del viaje. Debemos reconocerlo, todo ha acabado… pero… ¿por qué olvidarlo? Va a ser difícil quitarnos esa huella impermeable que nos dejó París dentro, ya que aunque nos parezca que todo ha terminado, no es verdad. Algo nos dejamos en Francia que aún permanece allí y que todos llevaremos dentro para siempre.
Aunque al terminar la E.S.O. nos separemos, siempre podremos pensar que nuestros caminos se encontraron en París…







